martes, 15 de noviembre de 2016

Una planta para La Pepa


Hay veces que sientes que todo es más difícil de lo que jamás hubieras imaginado. Lo ves todo cuesta arriba. Pero de pronto, me entran energías. No sé de dónde me vienen. Es como una adrenalina. Será cosa de la genética. Recuerdo que mi padre era muy así de subir y bajar, bueno más bien de bajar y subir, que no es lo mismo.
Pues ahí estoy yo, que no me permito estar mucho tiempo abajo. A los míos tampoco les dejo. Me lleno como de energía y la reparto. Por eso a veces soy un poco gritona, estusiasta. Es el canal por el que fluye mi mensaje. Siempre comunicando vibraciones.
Por eso me he enamorado de La Pepa. Porque está llenita de buena gente. De gente común, con mucho talento. Por eso pensando, pensando en qué le podía regalar (un regalo de los que a mí me gusta, de los que se hacen sin efemérides de por medio, un regalo de porque sí) he optado por una planta. Qué cosa hay más bonita que una planta. Tan verde, tan fresca, tan bonita. Que da tanto y pide tan poco, solo un poquito de agua. Pues ahí la tienes Pepa, una planta bonita para ti, bonita como tú y como los que la forman. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

La vida son caminos

Hoy pienso si tomé la decisión adecuada. No es fácil. Cuando eres joven y piensas que tienes fuerza para todo, que sabes más que nadie. Eres fuerte, te ves segura de ti misma, aunque por dentro estés llena de miedo. Al final, acabada de pasar la adolescencia, eliges un camino. No sabes muy bien los motivos, no te paras mucho a pensar, te dejas llevar. Hoy, unos cuantos años después, y con experiencia, después de haber escrito muchas páginas en mi vida y en periódicos, después de muchas ruedas de prensa, más o menos interesantes, después de ir a trabajar casi sin dormir, y de haber aguantado jornadas laborales para recordar siempre y otras para olvidar, me paro a pensar. ¿Qué hubiera sido de mi vida si el día que cogí el tren y me vine de Sevilla con todo, con la clara intención de dejar la carrera de Periodismo para hacer Turismo en Cádiz, no me hubiera arrepentido? La vida son caminos. Amo mi profesión pero hay días que pienso que no tanto como ella a mí. No sé, quizás yo tampoco la ame tanto, o ya la he dejado de amar. Tal vez sea siempre una relación de amor odio o quizás llegue un día, puede que no muy lejano, en que vuelva a tomar una decisión.

lunes, 26 de octubre de 2015

Ahora que llegan los cinco

Ahora que celebramos los cinco años que llevamos casados, muchas veces me pregunto cómo siendo tan distintos hacemos buen equipo. Hasta yo misma dudé de la fortaleza de nuestra unión cuando me iba dando cuenta de que somos tan diferentes. Nada más lejos de la realidad. Muchas personas me preguntan que cuál es el secreto para mantener una relación con felicidad. Creo, y no me equivoco, que en respetarse. Aceptar las manías de cada uno y no dejar que cambie por ti. Aceptar los fallos, ser flexibles y mirar los fallos de uno mismo antes de criticar los fallos del otro. Y sobre todo, mantener un espacio para ti mismo. Siempre he defendido que unirse en pareja no quiere decir que no tengas derecho a tu espacio, aunque solo sea para no hacer nada. Hay que disfrutar de la soledad. Pues eso, cinco años de casados y no recuerdo los de novio, creo que tres o cuatro, soy muy mala para las fechas. En poco tiempo hemos hecho mucho bueno. A seguir luchando compañero de la vida.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cierro una puerta, toca mirar al futuro

Hoy he tomado una decisión complicada. Cierro una puerta. Espero que se abran otras. Casi hace seis meses que comencé un proyecto ilusionante, LC Comunicación, que seguirá sus pasos sin mi presencia, aunque sí con mi corazón. Lourdes Rojí lo sabe. Siempre estaré cerca, por si me necesita.
No era mi momento, tendrán que llegar otros momentos.

A veces se toman decisiones complicadas con un sabor agridulce. Atrás dejo días de trabajo preparando web, eligiendo nombre, preparando encuentros con potenciales clientes. Atrás dejo risas y confidencias, algunas no tan laborales, pero todas con el mismo denominador común, la sonrisa. Ése ha sido el mejor ingrediente de este trabajo, sin duda.

¿Y ahora qué? Pues ahora a seguir luchando. En un entorno laboral nada grato para los periodistas hay que seguir peleando. En un ámbito en el que los cambios se suceden con tanta vertiginosidad no hay lugar para las siestas, así que hay que pelear. Y eso pienso hacer. Formación y optimismo.

Mil gracias a todos los que os habéis interesado por este pequeño paseo por el mundo emprendedor y gracias a los técnicos del CADE,, siempre pendientes de cada detalle.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Me parte el alma verte sin verte

Te echo de menos. No hace falta que se cumplan años desde que te fuiste. Te echo de menos todos los días. Te recuerdo. Ayer salieron del armario dos jerséis tuyos. Tan grandes... como tú eras. Grande en todo, sobre todo de corazón. Y te echo de menos. Egoístamente te echo más de menos cuando, por una u otra cosa, estoy triste. Me acuerdo que te charlaba de tantas cosas que al final las liabas todas. Y yo echo tanto de menos que me preguntes quién es la madre de tal amiga, o quién es la que está separada y con quién sale mi otra amiga. Yo echo de menos ver contigo una película a ´trompicones´ por tus continuas preguntas. Te echo de menos. Y hoy más. Hoy porque sí. Porque parece que te veo y me parte el alma no verte.

martes, 16 de abril de 2013

A ti

A ti, que pones todas tus ilusiones, que tienes tantos proyectos, que te esfuerzas, que abres puertas cuando otras se cierran. A ti, que andas casi sin pisar el suelo, que solo hablas cuando tienes algo importante que decir. Que sabes escuchar, mirar, comprender. A ti que, a pesar de los pesares, dedicas sonrisas, miras al futuro con ganas de comértelo y sigues luchando.
A ti, que siempre tienes un consejo sabio que dar cuando te lo piden, que sabes callar cuando es el momento del silencio. Que has aprendido tanto, tanto tú solo. Que has elegido un camino y te mantienes en él. Todo lo haces con profesionalidad, aunque muchos no lo aprecien.
A ti, que sabes coger papel y boli y poner el mundo del revés, que te revelas ante las injusticias sin miedos. Que te acercas e interesas por el que nadie ve y escuchas al que nadie oye. Que ves más allá de los estereotipos. Un luchador al que le llegarán buenas oportunidades porque te las mereces.
Alguien que no cesa en su empeño, que sigue formándose a pesar del panorama, que compagina su vida personal, profesional, familiar y sus estudios. Tú, tienes que tener tu recompensa porque te lo mereces.
Por eso no puedes desistir en tu empeño. Tienes que seguir luchado aunque las fuerzas flaqueen. Tienes que seguir perseverante, positivo. Mirando a los ojos a aquellos que no quieren verte, a los que, consciente o inconscientemente, te han hecho la vida más complicada. Vales mucho, lo sabes. ¿Por qué no decirlo? Es la verdad. Vales mucho más que algunos que, escogidos a dedo, no te llegan a la suela del zapato.
Tengo plena confianza en ti y sé que pronto cambiará la suerte. Son muchos los que, como tú, como yo, seguimos luchando. Buscando puertas que se abran, cuando otras nos las cierran en las narices. Hoy estamos aquí, mañana estaremos en el otro lado. Sigue así, fuerte, positivo, perseverante. Con trabajo, esfuerzo y humildad, esa que muchos olvidan, recorreremos nuestro camino.

lunes, 18 de marzo de 2013

Trece años sin ti

Recuerdo que me preparaba para ir al instituto por la tarde, en Safa teníamos que ir algunos días por la tarde. Tú, te levantabas de la siesta, charlabas con mamá mientras me pedías que te rascara la espalda. “Me voy en taxi, ¿te dejo en el colegio?” - “No da igual, yo me voy andando”. Cuánto te quería y te quiero. Recuerdo, vagamente, que te hice algún cariño. Los que me conocen, saben que soy muy pegajosa, antes más que ahora.
Esa fue la última vez que hablé contigo, que te vi vital. Esa fue la última vez que me miraste con esos ojos que hablaban, esos ojos, un poco triste por los palos que te había dado la vida y la gente. Gente en la que confiaste, ayudaste y que te dieron, nos dieron la espalda.
Esa fue la última vez, y aún tengo ganas de gritarle al destino, a Dios o a quien decidiera que tus días ya se habían acabado. Contigo se fue parte de la familia, parte de nosotros. Tú nos hacías diferentes, especiales con tus cosas, tus ocurrencias.
Eras único, y los que te conocieron saben que esa afirmación no es una frase hecha sin más. Quién si no tú se iba a disfrazar de Guardia Civil el día de los inocentes para gastar bromas. Sin duda, eras único.
Contigo se marcharon risas, confidencias, charlas, esos secretos que te contaba dejándote claro que no se lo dijeras a mamá. Tu retoño, como me llamabas, tuvo que madurar antes de tiempo, por culpa del destino, de Dios, de quien decidiera que tus días ya estaban cumplidos entre nosotros. Y sigo enfadándome porque no me viste aprobar Selectividad, ni el carné del coche, ni me viste el día que me gradué de Periodismo. No me viste casarme y no has conocido a tus nietos. Te echo de menos, como el primer día que te fuiste. Te echo de menos. Eugenio Lojo Robles, El Gordo, buena gente. Allá donde estés, seguro que haces más feliz a los que están a tu lado, quizás por eso Dios decidió llevarte con él, para que animaras un poco el cielo.
Eras especial y especiales somos nosotros, gracias a ti, que nos enseñaste a ser buenas personas.